Hoy leí un titular: “Familia entera se recupera del coronavirus” y no pude evitar pensar: ¿por qué no nos hablan más de estas historias?”
Tenemos una tendencia terrible los seres humanos a catastrofizar todo. Algunos más que otros; yo por ejemplo soy de éstos últimos. Creo que es por mis experiencias pasadas, en las que las cosas han terminado mal, o al menos no como yo esperaba, y es por eso por lo que, tiendo siempre a pensar en lo peor. Ahora, en estos dorados tiempos de pandemia, mucho más aún. Un hecho negativo se potencia y dejamos atrás miles de cosas buenas. Siento que es algo de nuestra naturaleza. ¿Cuántas veces en el trabajo nos ha felicitado el jefe por las múltiples cosas buenas que hacemos? Pocas o ninguna, pero los regaños no faltan, por un solo error. Nuestra reputación incluso puede verse opacada por una “metida de pata” y marcarnos para siempre. En estos meses, sigue lo mismo. Los datos que siempre nos muestran son los casos de personas infectadas y fallecidas y parece que el enfoque es negativo. No nos damos cuenta de la cantidad de personas recuperadas que cada día llegan a casa. Se muere una persona joven y se recuperan veinte, pero lo segundo no importa.
Los números son decisivos, pero no es la cantidad en la que se encuentra el valor. Por supuesto que veinte contra uno es importante, pues si hablamos de fallecidos, esa sola persona ya es el mundo entero. Una sola persona muerta, es una familia de luto, y eso, aunque sea solo una, es una tragedia. No le quiero quitar el valor a la vida, -desvalorizarla-, sino que quisiera más buenas noticias. Es decir, que no se deje a un lado que muchas personas se están recuperando; que ya más de la mitad de los 8 millones de infectados a nivel mundial, están recuperados y que ese número va en aumento. Tampoco que se deje de decir que el 40% de las personas que se infectan con el virus, no van a presentar síntomas, quizás nunca en su vida. Esto último es clave. Tenemos casi la mitad de probabilidad de ni siquiera sentir molestias y esto es importante saberlo, para tomar siempre los cuidados respectivos, pues no sabemos realmente si estamos con alguien que puede tener el virus. Esto implica varias cosas. Una, por ejemplo, es que los casos reportados son solo el 60% de las personas que se han infectado, considerando, claro, que los datos que nos brindan son reales. Y sabemos que eso no es cierto.
Los recuperados, los asintomáticos, los sintomáticos moderados y leves, también es importante conocer de ellos. La verdad, es importante saber de todos, pues el conocimiento es poder y ahora más que nunca si sabemos, lograremos actuar. No podemos dejar de conocer las historias detrás, las historias delante, las historias todas. Cada una tiene su inmenso valor, cada una es reflejo de una vida que no vuelve atrás, solo sigue su camino hacia su propia evolución, sea a través de una pequeña infección, de no sentir ninguna molestia, o pasando a la siguiente etapa de la vida con la muerte. A lo que no podemos cerrar los ojos, es que esta pandemia es parte de mi propio proceso y no soy yo, parte de ella.
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